jueves, 19 de octubre de 2017

Five against one

A los 12 años, empezaba a decidir exactamente que música quería escuchar. Estaba seguro que no todo lo proveniente de la radio o de la televisión era significativo para mí. Que los paseos al centro comercial eran excitantes sólo cuando visitábamos las de tiendas de música, aunque también disfrutaba de comer helado con mis papás y mi hermana.

El 19 de octubre de 1993 Pearl Jam lanzaba Vs. su segundo álbum. En ese momento era quizá una de las bandas más “famosas” del mundo, o importantes o de moda, como sea, el disco logró vender cerca de un millón de piezas en su primera semana, una cifra que en su momento era todo un récord.

Recuerdo como no pude entender el mensaje de ese disco en una primera escucha, ni siquiera en la segunda. Lejos de las armonías clásicas, de los solos extendidos, de las acusaciones de ser “Arena Rock Friendly” en Ten, en este segundo disco Pearl Jam arrojaba rabia, un arrebato distinto, como si los integrantes estuvieran enfadados por haber sido descubiertos, por haber sido aceptados, porque su historia y las historias de sus canciones hubieran salido de un grupo reducido de confidentes.

Primero estaba Go, una estampida, abrir las puertas de algo que estaba por reventar y tener miedo de ser aplastado por la presión consecuente. Seguido de Animal, una lucha; yo contra el mundo, el mundo contra mí, yo con mis amigos, manías y gustos contra las obligaciones, las buenas prácticas, la seguridad de lo conocido. El primer momento de calma musical, Daughter, es en realidad una historia de abuso, de incomprensión para personas con capacidades diferentes, de ocultar la violencia diaria tras las cortinas que cuidan nuestra privacidad.

El resto del disco trata con temas igual de difíciles, todos ellos con recelo, molestia o derrotismo.

Glorified G, la obsesión por las armas
Dissident, la traición a los principios
W.M.A., racismo y violencia policial
Blood, la falta de privacidad en la esfera pública
Rearviewmirror, huir de una situación difícil  
Rats, la falta de colaboración entre las personas
Ederly Woman Behind the Counter in a Small Town, la vida sin intrascendente
Leash, el control férreo y la imposibilidad de disfrutar la vida
Indifference, el desencanto con la imposibilidad de cambiar el mundo

Al final, tras muchas repeticiones Vs. se convirtió en mi disco favorito de Pearl Jam, en el disco al que regresaba una y otra vez para paliar un poco la ansiedad de no saber quién era ni hacia dónde iba.

P.D. También significó iniciar con la colección.






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