jueves, 18 de mayo de 2017

Rowing

Moving is breathing and breathing is life
Stopping is dying, you'll be alright
Life is a hammer waiting to drop
Adrift in the shallows and the rowing won't stop

Hoy me dolió la vida cuando se supone no debería dolerme. Menos aún por la partida de una persona que no conocí. Pero ¿quién dice que no conocemos a alguien de verdad, si sus palabras resuenan en lo más profundo de nosotros? Si mucho de nuestro estilo de vida fue moldeado en cierto sentido por sus manerismos, opiniones, decisiones o simplemente su arte.

En 1994 yo ya tenía algunos años de estar escuchando rock, el primer salvavidas lo tiró mi papá con dos regalos: Paranoid de Black Sabbath y el álbum de Coverdale/Page. Fueron regalos de esos que, aunque empiezas a desconfiar de lo que te dicen los adultos, algo despertaron en mí. Para el ’94 ya habría oído Ten, Rust in Peace, Metallica, Nevermind, Fear of the Dark incluso Badmotorfinger, seguro me habría llenado las pupilas con los vídeos de MTV, comprado algunas revistas de RIP o encontrado reseñas perdidas en secciones culturales. Pero la nostalgia aumentada por este dolor tan extraño, me hizo recordar que Superunknown me dio una familia adoptiva. 

Compré el cassette en Pericoapa, en el Hard de ahí. Ahora que lo recuerdo, fue quizá mi primer compra ahí. Algunos días después, tras haber repetido y repetido este cassette, tras encontrarme identificado como nunca antes con canciones, tras sentir emociones que nada ni nadie te prepara para sentir, regresé al Hard a preguntar si en ese pequeño espacio de 2 x 2 podría encontrar algo similar. Ahí conocí y fue bienvenido por un grupo diverso de personas que aunque tuviéramos diferencias, teníamos una misión: encontrar música llena de alma, fuerza y desafío.

Casi veinticinco años después, cada vez que abro Spotify, que busco un vídeo en YouTube, que asisto a un concierto, espero encontrarme con esa primera sensación que tuve al escuchar Fell on Black Days. Que alguien completamente ajeno a ti, con otra vida, otras experiencias, casi se dirigiera a ti por tu nombre y te dijera: te entiendo.


Espero de verdad que este golpe no rompa todo lo que está alrededor de Pearl Jam, porque Chris Cornell, fue el verdadero pionero, el primero en cada paso que la escena de Seattle dio.

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