jueves, 14 de enero de 2016

Anisocoria



La convención social indica que cada cabeza es un mundo, y que toda definición de belleza es subjetiva y está en en el ojo de quién la mira, si nos apegamos a esta condición deberíamos entonces ser más comprensivos y evitar los debates acerca de los cánones que deben seguirse, deberíamos ser más abiertos a experimentar más y a disfrutar de diversas formas de expresión artística, pero no lo hacemos, creo que cada día somos más cerrados, más ensimismados o hasta intransigentes, sólo creemos como puro o válido lo que nos gusta, lo que nos recomienda nuestra propia experiencia o gente de nuestra más grande confianza.


Traigo esto a colación porque los últimos días he aprendido una gran lección a través de la pérdida de un icono mundial como fue David Bowie, antes de su muerte sinceramente nunca me había acercado a su discografía como lo he hecho con otros artistas o grupos que sigo con regularidad, sin embargo, en los infinitos tributos que se han sucedido, he encontrado una marcada tendencia de respeto hacia él, hacia su aventura y su valentía por probar los diversos ritmos, tendencias, modas y escenas que se iban gestando en el mundo, fueran o no de su tiempo, de su ciudad, país, lenguaje o de su entera comprensión.


En sus palabras, al menos cuando se refería a su álbum Earthling: "It was the hybridizing of the European and the American sensibilities, and for me, that's exciting. That's what I do best. I'm a synthesist."


No creo poder ser tan comprensivo como él, o tener el gusto para ampliar tanto mi horizonte, pero lo cierto es que su muerte abrió nuevos e infinitos caminos, me siento como escribía Borges, en un jardín con senderos que se bifurcan. Con nuevas oportunidades de hacer más investigación musical, de seguir recorriendo y excavando en las más diversas fuentes la música que a mí me satisface, porque sé que quienes producen música desafiante no se detienen a escucharse a sí mismos. 


Quizá su condición a la que se refiere el título de esta entrada, esa que lo hacía único antes incluso de los trajes, de los cambios de personaje. Esa condición de vivir con una pupila dilatada de por vida, puede producir distorsiones en la percepción del espacio, por ello quizá prefirió prestar atención a sus oídos para guiarse en el mundo. Lo mejor de todo es que nos hizo el regalo de sintetizar el basto espectro que percibió y todo ello con enorme gracia.




P.D. Mis álbumes favoritos en este momento para recordarlo son: EarthlingHeathen y Black Star.



No hay comentarios:

Publicar un comentario